viernes, 5 de octubre de 2018

Una Vida Swinger


Para algunos lo único que conocen o han escuchado de la palabra swinger es cuando se ponen a ver porno. Con el inconveniente al que llegan algunas parejas en las que su vida sexual se vuelve repetitiva y carente de placer, surgen alternativas para retomar la pasión. Quizá para algunos suene extraño pero una de las fantasías a las que se llega en busca de nuevas experiencias, es a la de imaginar a su pareja teniendo sexo con otra persona que incluso podría ser un extraño.



Sin ir más allá, esto se conoce como una experiencia swinger. En ocasiones las parejas se dejan llevar del momento de éxtasis en el acto sexual y hablan del gusto de poder hacerlo, sin embargo hay una gran distancia entre decirlo y ejecutarlo.

Incluir a un tercero o incluso otra pareja en el acto de intimidad, meter a su misma cama con su propia pareja a alguien, hacer un trío, una orgía o un intercambio, todo debe estar previamente hablado con total confianza entre la pareja dejando claro qué lo que se busca es fortalecer la relación, despertar nuevas experiencias y que todo esto no conlleve a una infidelidad.



Alrededor del mundo hay millones de parejas que participan de estas prácticas y no necesariamente deben ser pareja de esposos, cada vez es más normal encontrar novios que acaban de juntarse. En algunos países el pensamiento es más liberal y para las parejas es más común este tipo de prácticas como por ejemplo en España en donde el porno español se nutre bastante de todos estos vídeos porno amateur que protagonizan parejitas dedicadas a la vida swinger.

Hacer un intercambio de parejas o involucrarse en la vida swinger no requiere propiamente que se comprometa emocionalmente la relación, todo lo contrario. Se trata de una forma de romper con el estereotipo de la fidelidad ya que para los swinger la forma de vivir la fidelidad en parejas conservadoras, alimenta los pensamientos de infidelidad.

Todos llevamos dentro de nosotros ese morbo voyeur qué la mayoría de veces saciamos con vídeos voyeur ya que el hecho de compartir a nuestra pareja no se pasa por la mente. Sin embargo dado este gusto que la mayoría lleva, se puede afirmar qué ver a su propia pareja follando con otro ante nuestros ojos, podría incrementar el grado de excitación sexual.



Algunas de las reglas que se establecen en la vida swinger incluirían claramente como lo dijimos anteriormente, no vincularse emocionalmente con los participantes, protegerse y usar Cóndor es obligatorio además de entender cuando una pareja u otra persona diga no a la propuesta.

Muchos swingers por no decir que todos tienen la idea de que sus prácticas favorecen la fidelidad y evitan el dolor que produce el engaño. Cómo es habitual, cuando una de las reglas se rompe es cuando vienen los problemas. Así como cuando el acto deja de ser un simple gusto y se convierte en una necesidad. La relación debe tener una madurez tan grande como para saber cuándo estar o no estar, ser conscientes de que entrar en esta práctica sea sólo para obtener un adicional en los placeres sexuales y que esto no genere ninguna culpa y mucho menos señalamientos entre la pareja.

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